Esto va tomando color
La segunda salida vino con un 14,5 por ciento de incremento en la cantidad de caminantes: bienvenido Franco! El destino elegido esta vez fue el Cerro Ventana, en Meliquina. Se llama así porque en lo más elevado de la montaña hay una formación rocosa que justamente tiene forma de ventana. Ninguno de los que fuimos habíamos ido antes y la poca información que teníamos la sacamos de internet. Hablaba de dificultad “moderada” y asumimos que sería una escalada tranquila. Nunca está bueno asumir. El Cerro Ventana no está muy señalizado porque en realidad no es un circuito turístico abierto. Así nos lo hizo saber el hombre que trabajaba junto a la tranquera de ingreso a la estancia que debíamos atravesar: “Puede ser que los dueños no les permitan pasar” nos dijo acompañando la frase con un gesto medio arisco. Por las dudas, instamos a los niños a avanzar en silencio. No fue necesario amenazarlos con perros asesinos dispuestos a impedir el ingreso de forasteros. Lo pensamos, pero no ...